Apoyada en la evidencia científica, la dietista y nutricionista Claudia Figueroa asegura que las vitaminas y los minerales de la panela son esenciales para el óptimo funcionamiento del organismo.

“Es un alimento natural que conserva las cualidades originales de la caña de azúcar”.

El poder de la panela va más allá de su sabor cálido y dulce. No sólo le da un toque especial a las comidas, sino que reúne una serie de nutrientes que optimizan el adecuado funcionamiento del cuerpo humano.

Así lo considera la nutricionista y dietista Claudia Figueroa, quien basada en la evidencia científica se ha dado a la tarea de difundir las propiedades de este producto.
“Sus valores nutricionales son muy completos. Según la Tabla de Composición de Alimentos del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), la panela tiene macronutrientes, entre ellos calorías, lípidos y carbohidratos; también cuenta con vitaminas, como C, B6, riboflavina, niacina y tiamina, y minerales, entre los que se destaca el flúor, el potasio, el magnesio y el hierro, entre otros”.

La especialista, directora ejecutiva de la fundación Sanos y Saludables, asegura que para conocer las cualidades de la panela es necesario observar con detenimiento cada uno de sus compuestos. “Primero, contiene calorías que aportan energía y que son vitales para el desarrollo de los procesos metabólicos. Debe consumirse en proporciones adecuadas de acuerdo con lo que necesita y gasta cada cuerpo, teniendo en cuenta aspectos como la edad, el género, la talla y la actividad física que se realice, para que no genere efectos adversos en el peso”.

A diferencia de otros endulzantes, Figueroa explica que la panela no pasa por un proceso de refinación, lo cual le permite conservar las características originales de la caña de azúcar, cuyos minerales y vitaminas permanecen intactos (ver tabla anexa). “Como se puede observar en la investigación, este alimento tiene un alto contenido de vitamina C, que ayuda al buen funcionamiento del sistema nervioso, evita las alteraciones en la piel, sirve para la cicatrización de heridas y aumenta las defensas estimulando la actividad del sistema inmunológico. Asimismo, reduce la intensidad de los resfriados y de la gripa. Otro de sus componentes es la vitamina B6, que contribuye a la formación de glóbulos rojos, evita los mareos y mantiene el equilibrio”.

Su contenido de niacina, agrega, ayuda a combatir los problemas de la circulación y de colesterol alto, mientras que la riboflavina evita las alteraciones en la piel y las comisuras de los labios. Por su parte, la tiamina es de vital importancia para el buen funcionamiento del sistema nervioso y del aparato muscular.

“Debe resaltarse también su contenido mineral: el calcio, por ejemplo, preserva la masa ósea y previene la osteoporosis y la osteopenia; el fósforo es necesario para que el organismo produzca proteína para el crecimiento y sirve para la conservación y regeneración de células y tejidos. Al mismo tiempo, su aporte en potasio ayuda a mantener el equilibrio de los líquidos corporales y evita los calambres”.

La nutricionista es enfática en precisar que el producto no es apto para las personas que padecen o son propensas a la diabetes, aquellas con los triglicéridos altos y los pacientes obesos.

No obstante —concluye— la variedad de caña utilizada, las condiciones de su cultivo, así como su cuidadoso proceso de elaboración son fundamentales para que sea considerado un alimento saludable, libre de sustancias nocivas. Orgánica y natural, la panela ofrece beneficios inagotables.